El tubo de heces contiene una solución de conservación en la que tus bacterias sobreviven al transporte hasta nuestro laboratorio, incluso si no se refrigera. No importa si es verano o invierno: el envío y la temperatura no pueden afectar tus resultados.
El líquido de conservación estabiliza la muestra durante varios meses, incluso sin refrigeración. Esto es muy importante para nosotros porque analizamos el equilibrio y la distribución de las bacterias intestinales.